viernes, 1 de noviembre de 2013

De poetas y de ranas


Clara Hidalgo-Gato González es uno de esos personajes populares, que desprovistos de formación académica, escuchamos cuando improvisan un poema, al recurrir a las más variadas medidas estróficas —por lo general décimas o seguidillas—, y que, cuando las unen con los más variados temas, captan nuestra atención.
Sin duda, la tradición popular se enriquece en la medida que estos cantores del pueblo alargan su voz con sus poemas, que pareciera los sacaran de una bolsa, pues siempre, como si fueran «médicos chinos», están dispuestos a sacar provecho —y no económico— de cualquier suceso. Tal es el caso que les dejo un ejemplo muy singular, garantía de aprobada poetisa, y donde se persigue con picardía la risa:


Una rana en camiseta
a Calimete llegó;
y el Alcalde le cobró
de multa siete pesetas.

Y un sapo que era poeta
dijo: «esto pasa aquí na' má'
en estos pueblos chucheros,
yo en La Habana anduve encuero 
y nadie me dijo ná'».






¡Ah!, ya lo sabe, nada de andar en camiseta ni mucho menos encuero.