viernes, 1 de noviembre de 2013

De poetas y de ranas


Clara Hidalgo-Gato González es uno de esos personajes populares, que desprovistos de formación académica, escuchamos cuando improvisan un poema, al recurrir a las más variadas medidas estróficas —por lo general décimas o seguidillas—, y que, cuando las unen con los más variados temas, captan nuestra atención.
Sin duda, la tradición popular se enriquece en la medida que estos cantores del pueblo alargan su voz con sus poemas, que pareciera los sacaran de una bolsa, pues siempre, como si fueran «médicos chinos», están dispuestos a sacar provecho —y no económico— de cualquier suceso. Tal es el caso que les dejo un ejemplo muy singular, garantía de aprobada poetisa, y donde se persigue con picardía la risa:


Una rana en camiseta
a Calimete llegó;
y el Alcalde le cobró
de multa siete pesetas.

Y un sapo que era poeta
dijo: «esto pasa aquí na' má'
en estos pueblos chucheros,
yo en La Habana anduve encuero 
y nadie me dijo ná'».






¡Ah!, ya lo sabe, nada de andar en camiseta ni mucho menos encuero.



jueves, 24 de octubre de 2013

Gallo pinto


Si le comentásemos a algún conocido que vamos a preparar un «gallo pinto», pensaría en una pintura de un gallo pinto con bellos colores, genética y, el más alejado de los casos, en poderes sobrenaturales; muy pocos comprenderían que hablamos de un plato de comida típica de Costa Rica.
Los esclavos africanos, según el buen amigo tico, Luis Alonso Campos Durán, asentados en la región caribeña de Costa Rica sustituyeron alimentos de su dieta por falta de variedades hasta concluir en lo conocido hoy día como «gallo pinto».
De acuerdo con el buen amigo tico, la comida se elabora con arroz y frijoles mezclados con cebollas y otros ingredientes; también se puede acompañar con huevos fritos o tortillas y café. Por la tonalidad del acabado final de este plato, tan semejante a los colores de un gallo pinto, se reconoce con tan peculiar nombre. De modo general su preparación varía de acuerdo con la región.
Sucede entonces que el gallo pinto de su corral no peligra si desea preparar un buen «gallo pinto»; y si alguien no comprendiese el juego de palabras tan solo tiéntelo con un buen «gallo pinto».

jueves, 17 de octubre de 2013

¡¿Disartria y nistagmo?!



En un trabajo muy interesante sobre los trastornos causados por el consumo de alcohol, cuyo abuso puede devenir enfermedad aguda o crónica, llama la atención el uso de dos palabras que expresan las consecuencias que trae esta adicción: disartria y nistagmo.
Ambas provienen del griego; la primera está compuesta por el prefijo dis- que significa dificultad o anomalía y ρθρον, articulación, y se usa en la medicina para referirse a la incapacidad de articular correctamente las palabras y en padecimientos de enfermedades nerviosas; la segunda procede de νυσταγμς, adormilarse, y también se usa en la medicina para referirse a la anterior acepción y a afecciones del sistema nervioso.
¡Valla cosa que encontramos al leer! Como se aprecia, son palabras que no utilizamos con frecuencia, pues se requieren conocimientos temáticos particulares de los campos médico, psicológico, cultural, etcétera.

jueves, 10 de octubre de 2013

Del griego



Especial uso ha tenido la raíz griega —λογíα (—logía) utilizada en la formación de palabras que nombran con función similar a la acepción de la lengua griega: tratado, estudio o ciencia, tanto las disciplinas como las ciencias.
De aquella lengua nos llegan palabras como filología, psicología, antropología, neurología, gerontología, entre otras, que se van cargando de significaciones hasta perder los rasgos de este sufijo griego. Por ejemplo, etimológicamente, paidología equivale a la ciencia de la paidogogía, que estudia la educación de los niños en su etapa de tres a seis años; sus especialistas son paidólogos.
Las sorpresas que la lengua española reserva son extraordinarias, por eso no se debe descuidar el estudio de las lenguas clásicas —todo lo contrario—, como afirma la lingüista y académica Dra. Susana Carreras, autora de un sistema educativo de superación en latín para profesionales de la Botánica: «El estudio de las lenguas clásicas constituye un recurso sumamente útil para la buena comunicación». ¿Alguien lo duda?

jueves, 3 de octubre de 2013

Volkswagen



Decir que la palabra folclore o folklore comparte etimología con la palabra germana Volkswagen —usada para nombrar un tipo de carro— haría pensar a los lectores en que se ha perdido el buen talante y se comete un dislate lexical; sin embargo, deberíamos valorar atinadamente tal proposición.
Del vocablo germano folkampueblo, y de ahí gente— y de la forma verbal del inglés arcaico clore —aprender— surgió folclore o folklore, que se aplicaría a la denominación de la literatura popular: historias, cuentos, mitos, leyendas y proverbios. El término fue propuesto en 1846 por el arqueólogo británico William John Thoms en un artículo de la revista Athenaeum, según Ricardo Soca.
En la lengua alemana moderna la palabra Volkswagen conserva la realidad etimológica que le dio origen. Se trata de la voz folkam que devino volk —pueblo— que en unión con wagen —vehículo— resultó, para obtener una expresión propia, Volkswagen —vehículo del pueblo—.
 Quienes hablamos una lengua como el español debemos tener consciencia de que nunca es suficiente; profundizar en la etimología y la historia ayuda al buen conocimiento y manejo adecuado del idioma.